Ritual integral que combina una exfoliación corporal con sal rosa del Himalaya, cuyas propiedades purificantes, desintoxicantes y drenantes, nos ayudan a preparar la piel para su posterior masaje sensorial con aceite aromático templado de vela fundida, deslizándola sobre la piel, con maniobras sedantes musculares y con una intensidad adaptable según preferencias.






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